viernes, 23 de octubre de 2026

 

No sé muy bien qué escribir.

Antes me gustaba mucho pasar algún rato haciéndolo.

Escribía ficción. Escribía poesía (algún haiku cuando estaba de moda) pero la verdad es que ahora mismo hace mucho que no escribo nada.

También solía leer mucho. O bastante. Siempre me ha costado coger un libro que realmente me interesara, cuando me interesaba lo leía varias veces. Por ejemplo LA TUMBA DEL NILO, de Bernard Simonay. Ese libro lo he leído varias veces. También LA REINA SOL (este no me acuerdo quien lo escribió) pero hablaba de Akhesa, la hija de Akenatón y a mí me encantaba. También me sigue pasando que, cuando en verano nado en la piscina de los hoteles, pienso en Akhesa bañándose y nadando en una piscina (egipcia, por supuesto) no sé muy bien porqué, ni sé si realmente en el libro aparece alguna escena así. El caso es que yo lo pienso. Y me gusta imaginarme así.

También dibujaba mucho. Pero mucho mucho. Podía pasarme horas sin parar de dibujar. Dibujaba mujeres, superhéroes… siempre ellas tienen el pelo larguísimo. Creo que porque el personaje que más me gustaba de THE TEEN TITANS era Lilith, que era una pelirroja que tenía el pelo super largo. También Raven tenía el pelo largo pero me gustaba menos. Y Kory, ella también tenía el pelo largo, y un cuerpo brutal, era altísima y alienígena. A mí Starfire también me gustaba, pero Lilith era genial. Tenía unos poderes como poco definidos, que si telepatía, que si veía el futuro… era la hija de Thia (una titánide olímpica) y eso es difícil de superar. La verdad es que gracias a Los Titanes (el cómic) y a Wonder Woman empecé a interesarme por la mitología y por los dioses griegos y romanos. Principalmente los griegos. Esto hizo que estudiara Historia del Arte, creo. O al menos es lo que pienso siempre. Quizás me hubiera gustado más estudiar Teología. Tampoco sé muy bien qué se estudia en Teología. Pero suena interesante en mi cabeza.

Me hubiera gustado un poco haber sido monje, eso también. Monje pero de los de sotana marrón con cinto de cuerda. Eso creo que es por EL NOMBRE DE LA ROSA. Pero claro, eso hubiera implicado hacerme monje de verdad. Monje monje. Y la verdad es que aunque la vida de monje me resultaba atractiva, creo que no hubiera aguantado, me gusta demasiado gustar, ligar, que me liguen…

A veces creo que estoy roto mentalmente. Y en otras ocasiones creo que soy la persona más cuerda del mundo.

Me gusta mucho también escuchar a otras personas hablando en los transportes públicos. Me imagino sus vidas. Me gustan las conversaciones que son un poco absurdas. O a mí me lo parecen. También me gusta imaginar los problemas y las vidas de otras personas. Quiénes son, a donde van… qué intereses tienen, cómo son sus casas. Cómo es su rutina al llegar a casa. El costumbrismo. Tampoco me imagino a psicópatas, me imagino a personas “normales” llegando a casa, cómo saludan a sus familias (si la tienen) cómo se quitan el calzado… no sé. Me gusta.

También me interesa el mundo esotérico. Me interesa y me gustaría creer en ello. Pero no creo en nada. Me gusta disponer un altar en casa de mi madre, que ahora estoy pasando mucho tiempo aquí. Encender velas, encender incienso… poner flores intentar parecer una bruja, leer las cartas del tarot, me he hecho unas runas incluso. Pero la verdad es que no creo en nada. No sé si tengo depresión o ansiedad. Es posible que las tenga. O al menos una de las dos. Sólo creo en la ciencia, que es casi como magia, pero no es magia. Y me gustaría creer en la magia, en los fantasmas, en el más allá. Pero no me sale creer.

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