domingo, 13 de septiembre de 2026

Al que fue Marte de Velázquez

Esta es una historia que me pasó hace años y que me viene a la cabeza de cuando en cuando. 

Como esto no lo lee nadie, la cuento aquí. La escribo a lo mejor para mí. Probablemente esto no tenga mucho sentido. 

Hace años viví en Madrid. Yo me montaba en el metro para ir al instituto donde estudiaba la FP por la que me había desplazado allí. 

En el metro, yo, que soy más de pueblo que un ababol y me creía Carrie Bradshaw en _Sex on the City_, hacía como que no miraba a nadie para parecer interesante. Maricón de provincias 100% verificado. En las ciudades grandes nadie es interesante. ¿? 

Durante días y meses estuve viendo a un tipo que se montaba en el metro. Era alto, grande, moreno, con un bigote y perilla, muy curioso. Llevaba piercings en la orejas, siempre vestido de negro. Sus brazos eran gigantes. A mí me encantaba. 

En ese momento estaba dibujando/creando un cómic erótico-festivo llamado _Pulp Nightmare_. Tenía a la protagonista, llamada Wanda y su _partener_ fue diseñado basándome es este hombre al que veía en el metro. 

Me imaginé su personalidad. Lo dibujé en mil ocasiones. No era una copia exacta, era la referencia… me imaginaba su vida. 

El cómic no llegó a ninguna parte, fue otro proyecto que abandoné. Sin más. Yo dejé de vivir en Madrid cuando terminé la FP y volví a mi ciudad de adopción.

 Años después, volví a Madrid de forma temporal. Iba a estar allí durante algo más de un mes para trabajar. 

En una App de citas que instalé en ese periodo… me encontré con él. El hombre del metro. El protagonista de mi cómic inacabado. 

Le escribí. Le gusté. Quedamos. Le dije que había sido mi inspiración para un personaje. Así, sin más. Le pareció curioso y le enseñé los dibujos, creo. No lo recuerdo porque ha pasado mucho tiempo. 

Tampoco recuerdo exactamente qué dijo. 

El me parecía que era casi perfecto, a su aspecto físico, que era como el Marte de Velázquez, le acompañaba una historia de vida interesante, una casa interesante, en una zona interesante de Madrid. Le gustaba Felipe II, fuimos de excursión al Escorial. Fuimos al Valle de los Caídos. ¿? Fuimos a unas piscinas no se donde. Era perfecto. Perfecto… hablaba mucho. De cosas interesantes, creo recordar. No estoy seguro. 

Creo que me gustaba mirarlo. Me gustaba saber que “había conseguido” a esa persona que yo miraba en el metro. 

Le hacía que posara para mí con la luz por detrás de él, para ver su cuerpo en oscuridad, sólo la sombra recortada de su estructura. Le decía que era Marte y el ponía la pose de Marte. No posaba para pintarlo, solo para observarlo. 

También le contaba cuentos que me inventaba. No sé por qué surgió aquello, la protagonista era una estrella de mar. No tengo idea de porqué. 

Un día dije… ya está. No quiero volver a verlo. No sé si era porque me gustaba demasiado o si no me gustaba en absoluto. Creo que no le importó. O quizás sí. 

Me pidió de forma vaga que le explicara mi decisión. Yo no lo hice o me inventé una excusa medio meh... no sé.  

Quedamos en que algún día nos tomaríamos un café que nunca nos tomaremos. 

Creo que es un recuerdo bonito. No lo sé. 


¿Me enamoré? ¿Me encapriché? ¿Cumplí una fantasía? ¿Hasta qué punto cumplir esa fantasía fue realmente positivo? ¿Me porté mal? ¿Realmente yo le gustaba? Creo que en el fondo sabía que eso no iba a llegar a nada y quise crear un recuerdo pseudo romántico. 

Tengo obsesión porque me pasen cosas interesantes en la vida. Y a lo mejor esto fue una aventura que yo me monté en la cabeza. Quería conocer a ese tío del metro. Y una vez que lo conseguí, perdí el interés. Pero el caso es que me gustaba, creo. No lo recuerdo.

sábado, 5 de septiembre de 2026

Una recopilación de culos


Estudio anatómico de un culo, Felix Vallotton, 1884


Venus Kallipygos,  Siglos II-I a.C.


El jardín de las delicias, Hieronymus Bosch (el Bosco), 1503–1515 (y suena así)


Gárgola de la catedral de Santiago de Compostela


La Lonja de la Seda, Valencia

sábado, 20 de febrero de 2021

Minerva desvistiéndose, Lavinia Fontana, 1613


Lavinia Fontana (1552-1614) fue una pintora reconocida a nivel internacional durante toda su vida, nacida en Bolonia, llegó a tener un taller propio y recibió encargos de las familias más poderosas del momento. 
El cuadro que nos ocupa quizás sea el primer desnudo femenino realizado por una mujer del que se tiene constancia dentro de la Historia del Arte. Si bien sabemos de muchas mujeres artistas a lo largo de la Historia, los temas que habitualmente se les permitía representar en esta época en concreto -siglo XVII- eran los bodegones y los paisajes... los considerados menores en la época. Sin embargo Fontana aquí nos muestra un género poco habitual para una mujer: el desnudo femenino. Las mujeres de la época tenían muy complicada la asistencia a clases de anatomía y en caso de poder asistir, allí tendrían que mezclarse con otros muchachos poniendo en grave riesgo la honorabilidad de la mujer -algo que aunque suene ridículo en nuestros días, en la época podía suponer un problema tremendo-. 
En la Minerva desvistiéndose de Fontana nos encontramos una pieza de calidad excepcional en su factura, pues está sabiamente compuesta y el cuerpo representado bien proporcionado según los cánones estéticos de la época  

Por otro lado, la diosa representada es algo diferente en su iconografía. Minerva era la diosa de las artes, la sabiduría y de la guerra. Una diosa virgen que rechazó el matrimonio desde el primer momento, y que presenta una dualidad muy interesante: es la diosa protectora de las Artes pero también protege el arte de la Guerra. Y por ser esto así normalmente era representada vestida con armadura y casco y en una actitud casi siempre severa. Sin embargo Lavinia escoge un momento diferente, la diosa se ha quitado la armadura, la lanza ha quedado fuera y parece que está a punto de ponerse un vestido. Por detrás de ella un niño juega con el casco. 

Aquí vemos -quizás- una suerte de metamorfosis, la diosa de las Artes -y de la Guerra- se transforma ahora en la diosa del amor, una Venus. No podemos estar seguros de esta interpretación pero quizás Lavinia nos muestra en este desnudo la dualidad que ella misma como mujer del siglo XVII, debe mantener. Yo lo veo como un retrato tripe: la representada es Minerva, es Venus y es la propia pintora quien está presente. Es una mujer fuerte, con carácter. Una mujer dedicada a las artes, que ha de "guerrear" en un mundo eminentemente masculino. Una mujer de carácter y guerrera. Pero también una mujer dulce. Una persona compleja al fin y al cabo.